sábado, 22 de septiembre de 2012
Fiesta mexicana...
15 de septiembre de 2012
El viernes 14 vi a BerLo y me entusiasmó con la idea de ir a la fiesta mexicana el día siguiente, sábado 15. Yo no tenía pensado ir, quería ahorrarme ese dinero y quizá hacer otras cosas con él.
Pero, después de todo, la idea me entusiasmó, quería escuchar mariachi, comer pozole, chiles en nogada, hablar con otros mexicanos y gritar Viva México.
Me vi con BerLo, comimos erizos en su casa, platicamos un poco y enfilamos hacia la fiesta mexicana. Comimos tacos al pastor y de cochinita pibil y hasta ese momento pensábamos irnos porque la cosa no estaba tan interesante.
Enseguida llegó el mariachi y ahí comenzamos a divertirnos mucho, cantamos, bailamos, dimos el grito. Yo tenía que irme de la fiesta como a las 9 para alcanzar a tomar el último camión a Valpo. Faltaban 20 minutos para las 9, pero se acercó un chico y me preguntó si quería bailar con él.
En segundos evalué la situación, pensé en todas las fiestas a las que he ido y que nadie me había invitado a bailar y en ese momento me sentí bella, poderosa, como objeto de deseo, sé que a lo mejor son alucines y que no debería haber pensado eso solo porque alguien me estaba invitando a bailar, pero me sentí muy bien y acepté.
Bailé con el chico y preguntó si era mexicana, le dije que sí. Quiso saber de qué parte y le dije que de Guadalajara. Se emocionó mucho y me dijo que él había estado en Guadalajara hacía como un año y medio o dos y que le había parecido una ciudad linda y que por poquitito se queda. Me sentí feliz de escuchar eso, me encantó que lo dijera, fue super emocionante que alguien de tan lejos dijera que mi ciudad era linda.
Hubo más. Yo le pregunté de dónde era él y me dijo que en realidad él era colombiano, así que eso me gustó todavía más :D me dijo que era de una ciudad al sur, cerca de Ecuador, se llama San Juan de Pasto (aunque en ese momento entendí, de Paso).
Medía como 165 cm era morenito, muy prolijito, una camisa perfectamente planchada, unos jeans impecables, peinado sin un pelo fuera de lugar y uñas cortadas y limpias. Sonrisa bella... y estaba bailando conmigo.
Además era muy divertido, buenmozo, respetuoso. Le dije que me tenía que ir y me dijo que quería que me quedara más con él. Yo le dije que me iba a quedar un poquito más.
Platicamos más, bailamos más, dieron las 10 y yo ya no tenía transporte para regresarme a Valpo, BerLo se fue y yo le dije que me quedaría con él y su amigo. Bailamos más rato todavía y nos divertimos mucho más.
Me tomó fotografías, me dijo que era muy linda y yo estaba encantada con él. Terminó la fiesta y yo le dije que quería quedarme en un hostal, me dijo que me acompañaría porque se sentía responsable de que no me hubiera podido ir.
Nos dirigimos al centro y fuimos a un hostal muy caro. JP, su amigo, dijo que era muy caro y que en su departamento había lugar para todos nosotros.
Me enteré de que esa noche, antes de que ellos dos fueran a la fiesta, JM ayudó a una señora que se había caído y se había fracturado el pie.
Finalmente aceptamos la invitación de JP para quedarnos a dormir en su casa.
Cuando íbamos en el camión me preguntó si tenía frío y le dije que sí. Me tomó la mano y me dijo que tenía manos muy suaves y que yo le recordaba un poco a su hermana, porque a ella le gustaba usar anillos grandes. Me dijo que ese día era su cumpleaños, que cumplía 31 y que también era psicóloga. Que la había llamado y ella había llorado al escucharlo.
Después me dijo que desde que me había visto le había gustado, que le parecía muy linda y que le gustaba mucho. Me dijo también que desde que estábamos bailando se le había antojado darme un beso, pero que tenía miedo de que yo me enojara con él, pero que en ese momento, que ya me había conocido un poco más, me volvía a plantear la posibilidad de darme un beso. Comenzó a besarme en las mejillas y yo retiraba la cara. Después volteé la cara y entonces lo besé. Nos besamos mucho y me acariciaba las manos.
Se dio cuenta de que JP estaba dormido y dijo que no sabía bien donde era el departamento. Caminamos, llegamos al departamento y JP nos sirvió té. Nos dijo que quería irse a dormir y nos dejó solos.
JM y yo estábamos sentados en el sillón y volvimos a besarnos. Después me dijo que quería mostrarme la habitación donde dormiría. Fuimos.
Estoy emocionada.
Ahora le pido a Dios que cruce el umbral de mi vida, que se quede en ella.
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