martes, 17 de septiembre de 2013

Change your mind...

Como un secreto muy íntimo que se cuenta solo a alguien a quien se tiene mucha confianza compartí contigo mi canción, esa canción con la que me di esperanza durante un año, 365 días en los que pensé que las señales actuarían a mi favor y lograría quedarme contigo, favorecería que el amor creciera y se fortaleciera. Aún cuando esas señales decayeron, dejé encendida una llamita de esperanza, hasta hoy, 15 de septiembre, hace un año que me cubrió un tsunami, que, objetivamente no hubiera querido sentir, me cubrió, me ahogó y me cambió la vida.

Si eso no hubiera pasado, no estaría ahora aquí, quizá estaría de nuevo en mi patria, haciendo nuevos planes y recreándome en otras cosas, pero no aquí, un poco atrapada, un poco consolándome conmigo misma por este sabor a derrota, por esta sensación de brazos vacíos.

No era necesario que hace un año me miraras, no me hubieras mirado, viví feliz tres meses y después de eso te fuiste para no volver, o para volver como otro, transformado, indiferente, interesado solo en tus afanes.

Quizá fuiste el incentivo que necesitaba para enfrentar a mis demonios y ahora que sé quiénes son y qué quieren de mí, ahora quiero regresar.

No sé si decirte gracias, solo decirte que me enamoré de ti, pero siempre estuve sola.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Tres sueños...

El sueño de Lorena Padilla, su peor pesadilla

Estábamos Arid, su tía Lorena y yo en casa de la tía Lorena, como la tía Lorena está inmiscuida en cosas muy místicas, comenzamos a dibujar en la pared un árbol con gises de colores, cada una estaba encargada como de dibujar una de las ramas del árbol. Cuando estuvo terminado, la tía Lorena decidió que borraría la parte del árbol que había hecho yo. Yo no quise que lo hiciera y me negué, como opuse resistencia y ella lo quería borrar a como diera lugar, entonces con el dedo índice y medio me sofocó haciendo presión en la yugular, mientras hacía eso, la expresión del rostro se puso como muy fea, yo estaba asustada y asfixiada, porque aunque no imprimía fuerza en el movimiento, ni yo podía quitármela de encima, ni ella quería dejar de hacerlo. Desperté asustada.

El sueño de Jam

Yo estaba viviendo todavía en la casa de Ñuñoa en la habitación que me correspondía, pero en la otra habitación no estaba Bere, sino Jam, estaba muy amable como siempre y yo no sé qué pasó, pero el caso es que yo le quitaba la camisa y comenzaba a llenarse como de granitos, unos que parecían como entre verrugas y ronchas y le llenaban todo el cuerpo.

El sueño del restaurante

Enfrente del local donde trabajo había como otra sucursal pero del mismo restaurante y el mismo dueño, aunque el local era más grande era muy difícil de atender las mesas porque estaban juntas y como dispuestas de forma irregular, así que no se podía pasar. Yo me molestaba mucho y me salía del lugar, caminaba rápido sin mirar hacia atrás y al llegar a una parte de bajo de un puente sentía que me tocaban el hombro y era un hombre que estaba convencido de que no era tan terrible y que solamente para la próxima fueranos mejor preparados.