lunes, 14 de marzo de 2011

momentos...

Se dice que la vida está hecha solo de momentos; de lo que acabo de ser consciente ahora es que muchas veces esos momentos no nada más hay que disfrutarlos cuando vienen, sino que es importante crearlos o encontrarlos.

El sueño de Eduardo Negro...

Soñé que estaba en sesión con Martha Margarita y entonces llegaba Eduardo A.A., se recostaba en una esquina de la habitación en la que se llevaban a cabo las sesiones de psicoterapia de grupo y se mantenía alejado de la acción a lo largo de la sesión; aunque se le preguntaban cosas, él permanecía callado y no participaba para nada; yo sentía un poco de vergüenza por su comportamiento, entre las personas que estábamos ahí, yo era la única que lo conocía.

Cuando la sesión terminaba era ya tarde en la noche y él se dirigúa a una especie de puesto de periódicos que estaba en una calle donde había otros dos puestos de periódicos en los extremos. Martha Margarita se acercó a mí, aunque a una distancia donde él también podía escuchar y decía que por eso las personas que no participaban en la sesión, ya no tenían manera de progresar, sino que se concretaban a repetir cosas con las que no tendrían éxito, porque de antemano hacían todo mal. Mientras decía eso, señalaba la competencia que se generaba por los otros dos puestos de periódicos. Al parecer Eduardo se avergonzó y se fue a la casa de la avenida Francia, cuando lleg´ahí había otros muchachos, invitados de la casa, todos bebían diferenes cosas y uno de ellos exigía su coche.

Todo parecpua indicar que Eduardo se había comprometido a robar un coche y vendérselo a ese oro muchacho, por lo que Eduardo alegaba que lo tenía afuera de la casa, listo para dárselo, pero el otro estaba muy enojado comenzaba como a gritar y todos le estaban gritando y pegándole.

A mí me molestaba ver todo eso y estar ahí enmedio del drama, por lo que me dirigía a mi cuarto a dormir. El piso de mi cuarto era de tierra y había un árbol, creo que de tabachín, de flores anaranjadas, creciendo ahí enmedio y unas basuritas del árbol caían en mi cama y por tratar dequitarlas no me fijé que uno era una abeja y al darle un manotazo, me picaba en cuatro partes de la palma de la mano izquierda. Me asustaba mucho y quería ir al hospital, aunque ahítenía oclorotrimetón (medicina para combatir la alergia) y sabía que me ayudaría, pero no lo tomabana, ni iba al hospital, sólo estaba ahí haciendo aspavientos sin permitir que me ayudara nadie.

11 de febrero de 2011

Susurrando...

En el fondo de mí vive una ultrasónica que musita... qué grosero!!

lunes, 7 de marzo de 2011

Declaración...

Tengo treinta años de edad y no creo en príncipes azules, aunque no por eso, creo que deba aceptar una relación con cualquiera.

Aún no sé cómo tratar a los hombres, me reconozco inexperta y vulnerable... creo que, aunque soy un dulce, puedo llegar a desesperarlos y llevarlos al extremo de su paciencia, aunque nunca me doy cuenta, lo hago sin querer.

Me reconozco impaciente, aunque siempre he creído lo contrario de mí, ahora me doy cuenta que he aprendido a mandar a la chingada a la gente sin llegar a que me llenen el hígado de piedrecitas y de una manera no agresiva.

Soy conciliadora, no me gusta que la gente que quiero pelee entre sí o que me peleé a mí.

Aún sigo pensando que en alguna parte de mí hay un genio, una mente brillante, que me hace extravagante e introvertida, que me hace tener una vida interior muy intensa.

Generalmente no reviso lo que escribo, menos lo que me sale de las entrañas.

En realidad todavía no sé bien quién soy... quizá ahora esté un paso más cerca