sábado, 17 de marzo de 2012

Sonido....

Aquí no oigo el tren; el nuevo sonido que habita en mi cabeza es el de las sirenas de los barcos, ese ruido sordo que hacen las embarcaciones cuando hay neblina y entonces no pueden verse entre ellas. El sonido en mi cabeza, ese que me hacía pensar de vez en cuando en mi cordura se ha metamorfoseado, quizá me esté trasmutando, de ser una mujer terrestre a ser una mujer marina, mi corazón floreció en un llano, pero quizá aquel sueño de mi niñez sobre ser sirena esté regresando ahora y haya comenzado por introducirse a mi oído con ese sonido que escucho cuando estoy sola; cuando abro los ojos en medio de la noche y está ahí, esperando a que cobre un poco de conciencia para anunciarse

Viaje épico 3...

En la mañana del día 8 me desperté temprano y desperté a Viole, me bañé, me alisté, Viole no se levantaba y teníamos que tomar el camión hacia Puerto Montt, la central de camiones nos quedaba cerca, pero igual teníamos que salir por lo menos con 10 minutos de anticipación para que no nos dejara el camión. Yo estaba nerviosa porque cuando salimos del hostal faltaban cinco minutos para

jueves, 8 de marzo de 2012

Viaje épico 2...

El 4 de febrero fue la primera noche que dormí en la nueva casa, sentí un poco de nostalgia por lo que había dejado atrás. Además tenía un desorden tremendo y la cama me resultó de lo más incómoda; algo tendré que hacer porque si sigo durmiendo así en esa cama me voy a enfermar de la espalda.

El 5 de febrero me levanté temprano terminé de hacer mi maleta, me aseguré que llevaba lo más importante y después fui a misa, a pedir a Dios que bendijera esta aventura y todo lo que conllevaba. Me dirigí a comer a casa de Carla y ahí me dieron la noticia de que Carla se uniría a nuestro viaje, pero no solo eso, sino que además la aventura se ampliaría, tomaríamos un barco desde Chiloé hasta Puerto Chacabuco y de ahí pasaríamos a Coyhaique; yo me molesté internamente porque yo no había sido partícipe de ese plan y además porque yo era consciente de que no llevaba dinero para esa otra parte de la aventura; pero el plan ya estaba hecho y yo solo hice cara de que aceptaba, pero por dentro estaba bastante molesta.

Viole se comprometió a avisar a Carla cuando estuviéramos en Puerto Montt si acaso había pasajes para el barco. Desde ese momento yo partí deseando que no hubiera pasajes.

Tomamos el camión que nos llevaría a Valdivia y ahí dio inicio oficialmente la aventura. Yo sentía que no iba participando de mis vacaciones sino que las vacaciones me llevaban. Ahora me doy cuenta de que necesito cuidar mi tendencia a victimizarme por cosas en las que me puedo involucrar y de las que puedo participar, así puedo evitar que las circunstancias me esclavicen, porque definitivamente yo soy yo y mi circunstancia, pero no como algo separado de mí, sino que estamos unidas en el devenir de la historia.

Íbamos en el camino y yo procuré dormirme de inmediato, pero no me resultó muy bien porque Viole iba viendo todo y me señalaba cada cosa que veía; ahí me sentí molesta por su falta de tacto, si ella estaba viendo que yo estaba durmiendo, ¿por qué me despertaba?, pero bueno, seguí adelante.

El 6 en la mañana despertamos en Temuco y ahí estábamos anhelantes de llegar a Valdivia. El asistente del bus nos retiró super temprano las cobijitas y las almohadas... ¡¡super mala onda el chavo!!.

En Valdivia encontramos un módulo de turismo en el terminal, ese dato lo encontró Viole en su nuevo celular, que nos salvó de algunas eventualidades y que de repente nos ayudaba a ubicarnos. En el módulo de turismo nos dieron un mapa muy útil del centro y nos dieron algunas sugerencias para encontrar hospedaje.

Llegamos al hospedaje Aredi, el primero que habíamos visto en la lista de sugerencias y ahí tenían lugar y además era económico, lo encontramos un poco feo así que fuimos a buscar otros. Las siguientes opciones eran caras así que volvimos al hospedaje Aredi y después buscamos lugar para comer, yo pedí una ¿merluza?... no me acuerdo, pero igual estaba rico, después fuimos a Niebla, y ahí vimos los fuertes, tomamos un barquito y fuimos a otros fuertes en donde había una representación, era muy divertida porque los actores eran chavitos super chicos que no tomaban las cosas muy en serio, entonces enmedio de la batalla se reían y con eso hacían reír a los que los estábamos viendo.

Valdivia me gustó mucho, es una ciudad rodeada por tres ríos, el Calle Calle, el Valdivia y el río Cruces. Es fría, parece que llueve todo el año, pero es encantadora, es chica y el paisaje es muy verde, las calles amplias.

El 7 de febrero conocimos la ciudad de Valdivia en sí y fuimos también a Punucapa, que es una isla que está incrustada entre todos esos ríos, hicimos la ruta del copete. Ese día yo me había mosqueado un poco porque en la mañana me puse el desodorante en la calle y me hizo un berrinche, me diijo que era asqueroso y no sé qué, bueno, ahí me molesté mucho y estuve callada todo el rato, aunque no dije nada. Después de pasear por Valdivia y ver todas esas maravillas me puse contenta de nuevo y en Punucapa la pasamos genial, había dos ferias costumbristas y ahí nos ofrecieron chicha de manzana, sidra y licor guindado, fue muy entretenido. En el barquito del tour había un par de señoras mayores que estaban en Valdivia por segunda vez, con respecto a ese segundo viaje a Punucapa, una de ellas nos dijo una cosa que se me quedó muy grabada, era algo que dicen los alemanes: "No hay mal tiempo, solo hay mal vestido", me gustó porque en realidad uno siempre busca el momento propicio para las cosas, pero el momento no es tanto así el propicio, sino que uno debe adaptarlo para que le sea favorable, porque el momento, en realidad es cuando uno quiere hacerlo. En la noche Viole estaba cansada y me dijo que le dolían los pies, yo pensé que se estaba haciendo la hipocondriaca y no tomé en cuenta su malestar, ahí fui muy poco considerada, después de que ella en la tarde fue super buena persona conmigo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Viaje épico 1...

No quiero olvidar la experiencia de las vacaciones de verano chileno que ha resultado que me cambió la vida por completo.

En realidad creo que yo nunca me compenetré con la idea del viaje, Viole fue a la que se le ocurrió que quería conocer chiloé y ver los palafitos y ese fue el centro de nuestro viaje, llegar a Chiloé y volver a Valpo; cuando comenzó la idea del viaje yo estaba totalmente desvinculada y ella totalmente entusiasmada, pedía referencias a todo mundo y varias personas le daban diferentes opiniones.

Decidimos irnos el día 5 de febrero, por el solo hecho de que era domingo, así estaríamos fuera de Valpo de domingo a domingo.

El 4 de febrero fue el último día que estuvimos en el departamento de Viole, quedamos en que comeríamos con Carla Rimasa porque como íbamos a tener ya todo empacado no podríamos preparar nada para comer, entonces ella nos iba a hacer el favor de prepararnos la comida. Comimos una sopa rica de pollo. Viole le insistió una vez más en que nos acompañara y Carla dijo que la única razón que la haría ir, sería conocer más al sur de lo que ella ya conocía