que una convención en el reloj, de repente me hizo sentir como si lo que yo conozco y amo, se hubiera alejado sustancialmente de mí.
como si el mundo se hubiera movido y yo quedara más separada, como si no bastara el largo de mis brazos para tocarlo.
domingo, 31 de octubre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
Adiós...
No te fuiste porque en definitiva nunca estuviste, aún así me dijiste adiós un momento antes de que yo subiera al autobús que separaría nuestros caminos irremediablemente. Yo no me había despedido de ti y me quedé esperándote. Ahora escribo estas palabras sobre las estrellas a modo de carta, algún día que mires al cielo podrás leer este mensaje, este es mi adiós y mi agradecimiento, por todo y por nada, por ayudarme a alimentar una ilusión, por recordarme que eso que me hace especial y diferente está dentro de mí, que no se me acaba, sino hasta que yo quiera quedármelo sólo para mí.
Que tengas una buena vida ACAN
Que tengas una buena vida ACAN
Paper...
Había una vez un paper feliz que vivía en mi cerebro junto a las ideas verdes e incoloras que dormían furiosamente...
domingo, 3 de octubre de 2010
Me queda de ti...
A brisa marina sabe tu nombre...
A oro negro tu recuerdo...
Llegué aquí con la ilusión de soñarte,
pero sólo he tenido vigilia.
A oro negro tu recuerdo...
Llegué aquí con la ilusión de soñarte,
pero sólo he tenido vigilia.
Deseo cumplido que atemoriza...
Le hice una petición al cielo y me la cumplió; tenía la certeza de que era lo adecuado, pero hoy dudé, no sé si debiera revertir la petición, ¿por qué mi culpabilidad me juega tan mal?, ¿por qué siempre pienso de mí que soy la bruja mala que va por la vida entregando manzanas envenenadas?.
¿Por qué no puedo permitir que cada persona sane su propio dolor?, ¿por qué quiero creerme la curandera de todas las heridas?, ¿por qué en cuestión de un instante paso de estar completamente segura a dudar seriamente haber hecho lo correcto?.¿Por qué mi mente me dice que tenemos un empate, que lo mismo que entregué es lo mismo que me dieron y mi corazón me dice que no, que todavía debo, que debo lo equivalente a una deuda externa?.
Y me pregunto estas porquerías sin respuesta.
Y me atormento sin piedad y sin tener una pista de por dónde resolver la cuestión.
Ni siquiera puedo pensar, no sé si todavía soy yo, no sé qué quiero; tengo el deseo largamente acariciado, cumplido, y no puedo evitar sentirme equivocada y quiero volver atrás, pero no sé por qué puerta, o si sea bueno que siquiera dé un paso en reversa.
Y a lo lejos escucho esa canción, inoportuna, ese piano que me hace llorar, que me recuerda una noche, en la que miré el cuarto creciente sobre los pinos a través de la ventana que estaba a un lado del armario abierto; acostada en un colchón que no era el mío, con aliento a chocolate; pensando en que en mi mente siempre iba a estar fija esa escena. El sonido del piano me transporta, me lleva lejos, hasta esa alcoba, en esa madrugada, con el viento nocturno y delicioso.
Después de esa noche, ya no fui la misma, quise asir un suspiro, o por lo menos convertirme en otro, y eso llegué a ser, al amanecer sólo fui un suspiro... y nada más.
¿Por qué no puedo permitir que cada persona sane su propio dolor?, ¿por qué quiero creerme la curandera de todas las heridas?, ¿por qué en cuestión de un instante paso de estar completamente segura a dudar seriamente haber hecho lo correcto?.¿Por qué mi mente me dice que tenemos un empate, que lo mismo que entregué es lo mismo que me dieron y mi corazón me dice que no, que todavía debo, que debo lo equivalente a una deuda externa?.
Y me pregunto estas porquerías sin respuesta.
Y me atormento sin piedad y sin tener una pista de por dónde resolver la cuestión.
Ni siquiera puedo pensar, no sé si todavía soy yo, no sé qué quiero; tengo el deseo largamente acariciado, cumplido, y no puedo evitar sentirme equivocada y quiero volver atrás, pero no sé por qué puerta, o si sea bueno que siquiera dé un paso en reversa.
Y a lo lejos escucho esa canción, inoportuna, ese piano que me hace llorar, que me recuerda una noche, en la que miré el cuarto creciente sobre los pinos a través de la ventana que estaba a un lado del armario abierto; acostada en un colchón que no era el mío, con aliento a chocolate; pensando en que en mi mente siempre iba a estar fija esa escena. El sonido del piano me transporta, me lleva lejos, hasta esa alcoba, en esa madrugada, con el viento nocturno y delicioso.
Después de esa noche, ya no fui la misma, quise asir un suspiro, o por lo menos convertirme en otro, y eso llegué a ser, al amanecer sólo fui un suspiro... y nada más.
El sueño de mi embarazo...
Estoy embarcadísima estudiando la maestría acá en Valparaíso, vivo a la mitad de un cerro, cerca de las vías del tren y tengo aproximadamente seis meses de embarazo; mis papás no saben aún que van a ser abuelos y me siento muy muy mortificada, se acerca el momento en el que no lo podré ocultar más. Encima de eso, cada vez me cuesta más trabajo moverme y no sé qué sea mejor hacer, si decirle a mis papás y parir al bebé en México o pedirle de rodillas a mi mamá que venga a Chile y me ayude en el periodo del posparto. Se acerca el tiempo límite que tengo para tomar esa decisión y no sé qué sea lo mejor; siento que mi respiración se está acelerando.
Me pongo a pensar en la maestría, no sé qué sea lo mejor... cómo continuar estudiando con semejante panza, con un bebé en mi vida. Aunque me aterra la perspectiva futura me siento muy viva, con mucha energía, me siento hasta liviana, saludable y fresca.
Lo que me preocupa es cómo lo voy a cuidar, cómo voy a terminar la tesis, qué le diré a mi familia, qué me va a decir el director de la maestría.
Nunca pienso en el papá del niño, ¿de quién sería el bebé?. Despierto respirando muy rápido.
Me pongo a pensar en la maestría, no sé qué sea lo mejor... cómo continuar estudiando con semejante panza, con un bebé en mi vida. Aunque me aterra la perspectiva futura me siento muy viva, con mucha energía, me siento hasta liviana, saludable y fresca.
Lo que me preocupa es cómo lo voy a cuidar, cómo voy a terminar la tesis, qué le diré a mi familia, qué me va a decir el director de la maestría.
Nunca pienso en el papá del niño, ¿de quién sería el bebé?. Despierto respirando muy rápido.
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