martes, 17 de septiembre de 2013

Change your mind...

Como un secreto muy íntimo que se cuenta solo a alguien a quien se tiene mucha confianza compartí contigo mi canción, esa canción con la que me di esperanza durante un año, 365 días en los que pensé que las señales actuarían a mi favor y lograría quedarme contigo, favorecería que el amor creciera y se fortaleciera. Aún cuando esas señales decayeron, dejé encendida una llamita de esperanza, hasta hoy, 15 de septiembre, hace un año que me cubrió un tsunami, que, objetivamente no hubiera querido sentir, me cubrió, me ahogó y me cambió la vida.

Si eso no hubiera pasado, no estaría ahora aquí, quizá estaría de nuevo en mi patria, haciendo nuevos planes y recreándome en otras cosas, pero no aquí, un poco atrapada, un poco consolándome conmigo misma por este sabor a derrota, por esta sensación de brazos vacíos.

No era necesario que hace un año me miraras, no me hubieras mirado, viví feliz tres meses y después de eso te fuiste para no volver, o para volver como otro, transformado, indiferente, interesado solo en tus afanes.

Quizá fuiste el incentivo que necesitaba para enfrentar a mis demonios y ahora que sé quiénes son y qué quieren de mí, ahora quiero regresar.

No sé si decirte gracias, solo decirte que me enamoré de ti, pero siempre estuve sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario