Estábamos Arid, su tía Lorena y yo en casa de la tía Lorena, como la tía Lorena está inmiscuida en cosas muy místicas, comenzamos a dibujar en la pared un árbol con gises de colores, cada una estaba encargada como de dibujar una de las ramas del árbol. Cuando estuvo terminado, la tía Lorena decidió que borraría la parte del árbol que había hecho yo. Yo no quise que lo hiciera y me negué, como opuse resistencia y ella lo quería borrar a como diera lugar, entonces con el dedo índice y medio me sofocó haciendo presión en la yugular, mientras hacía eso, la expresión del rostro se puso como muy fea, yo estaba asustada y asfixiada, porque aunque no imprimía fuerza en el movimiento, ni yo podía quitármela de encima, ni ella quería dejar de hacerlo. Desperté asustada.
El sueño de Jam
Yo estaba viviendo todavía en la casa de Ñuñoa en la habitación que me correspondía, pero en la otra habitación no estaba Bere, sino Jam, estaba muy amable como siempre y yo no sé qué pasó, pero el caso es que yo le quitaba la camisa y comenzaba a llenarse como de granitos, unos que parecían como entre verrugas y ronchas y le llenaban todo el cuerpo.
El sueño del restaurante
Enfrente del local donde trabajo había como otra sucursal pero del mismo restaurante y el mismo dueño, aunque el local era más grande era muy difícil de atender las mesas porque estaban juntas y como dispuestas de forma irregular, así que no se podía pasar. Yo me molestaba mucho y me salía del lugar, caminaba rápido sin mirar hacia atrás y al llegar a una parte de bajo de un puente sentía que me tocaban el hombro y era un hombre que estaba convencido de que no era tan terrible y que solamente para la próxima fueranos mejor preparados.
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