sábado, 2 de abril de 2011

No olvidar...

Hoy esperé tu llamada con una ilusión tremenda... y no la recibí... necesito tanta dulzura ...

Definitivamente diré que no a tus exigencias, a que sigas viéndome como el objeto con el que puedes satisfacerte y que siempre estará disponible para ti; hubieras podido tener eso y más, si no me contemplaras con esa suficiencia de quien no duda ni por un instante tener la razón. No estoy de acuerdo con tus condiciones, estamos perdiendo nuestro tiempo y en vista de que no podemos llegar a un acuerdo, ninguno de los dos quiere ceder, mejor que cada uno siga su respectivo camino.

Debo recordar que lo que yo quiero es un hombre que sea tierno conmigo, que me muestre con pequeños detalles que soy importante en su vida, esos detalles no necesitan ser materiales, pueden ser tan pequeños y tan intangibles como el terciopelo en la voz, una notita, un mensajito electrónico.

Llevo una semana de haber visto cara a cara mi maternidad, se asomó en mi ventana, todo su rostro de bigotes chocolatosos y me tocó, me estremeció y ya no sé qué hacer con eso. No sé qué hacer con eso.

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