-¿yo?, ¿se está usted refiriendo a mí?. Debe ser un error, quizá me esté confundiendo con otra persona; yo más bien soy ratoncita de biblioteca, ¿no ve mis libros?. Posiblemente de espaldas parezca otra mujer, pero no, no soy esa que usted piensa.
- Mmmm, no creo haber estado en sus sueños la otra noche, esa noche estaba con la nariz metida en un libro de Quim Monzó... muy bueno, por cierto, se lo recomiendo, se llama el por qué de todas las cosas.
- Jajajajajaja, yaaaa, no me insista, por favor, lo único que va a conseguir es que me ponga roja, de verdad. Finalmente mis ojos cumplen su función de ver y mi boca, su función de ayudar en la emisión de sonidos, nada fuera de lo ordinario; no son estrellas, ni mi boca incita a besar.
- Y de hecho, yo no comprendo cómo continúo prolongando esta charla absurda, porque realmente a la única persona que he seducido en mi vida es a mí misma cuando por la noche llego a casa y frente al espejo me quito la máscara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario