Hace solo unos días ratificaba que tu presencia en mi vida ya había perdido vigencia, que era momento de pensar en elementos sólidos, de cambiar los ladrillos de mi castillo en el aire por piedras y cimientos de material más parecido a la roca. Es en este punto en el que usualmente vuelves, en el que modificas el encuadre de mi vida, llegas siempre con algo que me sacude, que me impide seguir siendo la que era y comenzar a ser alguien nueva.
De un día para otro volví a anhelar encontrarte, volví a sentir esa desesperación porque la distancia no se transforma en tu aliento.
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